martes, 10 de marzo de 2015

¿Y si empezamos con música? ¿Acabados? II

¿Acabados? ¿Quién dijo acabados? La semana pasada nos hacíamos esta pregunta en torno a aquellos instrumentos antiguos que han sido sustituidos por otros con el paso del tiempo. Las nuevas sonoridades, la moda o, sencillamente los nuevos estilos, bastaron para barrer del panorama musical algunos instrumentos que, en su día, fueron muy valorados.

Ya tuvimos ocasión de reivindicar la vigencia de los instrumentos del Renacimiento. Ahora les toca a los del Barroco. ¿Habrá alguien capaz de mantener que están acabados?



LUNES. PICCININI. Chiaccona

MARTES. BACH, W. F. Concierto para flauta en Re Mayor

MIÉRCOLES. RAMEAU. L’Egyptienne

JUEVES. TELEMANN, G. F. Concierto para dos Chalumeaux en re menor. Segundo movimiento.

VIERNES. TELEMANN. Concierto para trompeta en re menor



Publicado por Alicia Ramonet.

lunes, 9 de marzo de 2015

8 de marzo

Ser feminista significa, sencillamente, comprometerse con la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Ser feminista es por tanto algo que concierne también a los hombres, como también los blancos -algunos blancos- se comprometieron décadas atrás en favor de los derechos civiles de los negros.

En ese camino, los hombres tendrán que renunciar a algunos privilegios heredados por el mero hecho de ser hombres, pero sin duda tienen también mucho que ganar: también ellos podrán desprenderse de unos modelos masculinos hegemónicos ligados a la agresividad, la violencia y el control; a la represión de emociones; al olvido de cuanto tiene que ver con el mundo de los cuidados.

Os invitamos a ver y escuchar la intervención de Emma Watson el pasado mes de septiembre en la sede de Naciones Unidas, en la que hace un llamamiento a los hombres para que se incorporen decididamente al movimiento feminista, a lo que hasta ahora ha sido una reivindicación dejada en manos de las mujeres, de algunas mujeres.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Texto de la semana: Joseph Conrad

"El artista [...] apela a nuestra capacidad de deleite y de asombro, a la sensación de misterio que rodea a nuestras vidas, a nuestro sentido de compasión, y belleza, y dolor; al sentimiento latente de hermandad con toda la creación… y a la sutil pero invencible convicción de solidaridad que teje en uno solo la soledad de innumerables corazones; a la solidaridad en los sueños, el gozo, el dolor, las aspiraciones, las ilusiones, la esperanza, el miedo, que unen a los hombres entre ellos, que unen a la humanidad: a los muertos con los vivos y a los vivos con los que no han nacido aún. [...]

Mi tarea, la que trato de llevar a cabo, es –mediante el poder de la palabra escrita– hacerles oír, hacerles sentir; es, antes que todo, hacerles ver. Es eso, y no otra cosa; y es todo. Si lo logro, encontrarán allí lo que ustedes se merecen: exaltación, consuelo, miedo, encanto –todo lo que reclaman– y, quizás, también ese atisbo de verdad que se habían olvidado de pedir. Arrebatar del implacable correr del tiempo, en un momento de valentía, una pasajera fase de la vida es apenas el comienzo de la tarea. Enfrentada con sentimiento y con fe, la tarea consiste en exhibir ante los ojos de todos, sin dudar y sin miedo, el fragmento de vida rescatado bajo la luz de un momento de honestidad. Es mostrar su vibración, su color, su forma; y por medio de su movimiento, su forma y su color, revelar la sustancia de su verdad, desvelar su secreto inspirador: el esfuerzo y la pasión en el corazón de cada convincente momento. En un esfuerzo empecinado como ese –si uno lo merece y es afortunado– tal vez uno pueda alcanzar una sinceridad tan transparente que por fin la visión de remordimiento o piedad, de terror o gracia, expuesta despertará en el corazón de quienes la contemplan ese sentimiento de irresistible solidaridad; de la solidaridad en el origen misterioso, en el trabajo, en el gozo, en la esperanza, en el incierto destino que une a los hombres entre ellos, y a toda la humanidad al mundo invisible.

Joseph Conrad,  Prefacio a The Nigger of the “Narcissus”  (1898). Traducción de Martín F. Yriart