Mostrando entradas con la etiqueta Textos de la semana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Textos de la semana. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2015

"La herida", de Berta Piñán

HERIDAS

Hay heridas que no
logran cerrarse,
heridas que el tiempo
agranda,
como una grieta
en los muros de la casa.
Por esa grieta voy
con mi hermana
de la mano,                                                                        
las dos ya de mayores.
Oscurece y caminamos,
prisioneras de un tiempo
que no llegó a ser
entre nosotras,
respiramos el aire atrapado
en ese instante,
como el pez que de niñas
llevamos brillando
en una bolsa y después
ya estaba muerto.
Hay heridas
que nada más cierran
en falso,
ríos caudalosos que
en silencio fluyen
bajo la tierra
y, a veces, nos
desbordan la vida,
a borbotones.


Berta Piñan nació el 26 de marzo de 1963 en Asturias. Es licenciada en Lengua y Literatura española. Es profesora de Educación Secundaria en Asturias. También está comprometida con la recuperación de la lengua asturiana. Aunque ha publicado libros de otros géneros, sobresale en la poesía, y también ha traducido algún libro al asturiano. Ganó el premio del I Certamen «María Josefa Canellada» de literatura infantil y juvenil. Es reconocida como una de las voces fundamentales de la moderna literatura asturiana. Berta Piñán forma parte del jurado Príncipe de Asturias de Las Letras.





Escogí este poema ya que me sentí identificada con él nada más leerlo (aunque no por mi relación con mi hermana, como ocurre en el texto). Cuenta cómo se sienten dos hermanas después de un tiempo sin estar juntas, cómo las dos tienen una herida desde que fueron separadas y cómo es al reunirse cuando se dan cuenta de que las dos han sentido lo mismo y las dos han ido de la mano caminando por una misma herida. Aunque parezca que todo está solucionado, no es así, porque como muy bien indica Berta las heridas solo cierran en falso y es por eso por lo que puede cambiar la vida. 

Otra explicación que hace sobre la herida que me llamó la atención, ya que siento que es como yo lo veo pero nunca he encontrado las palabras exactas y por tanto sería incapaz de expresarlo con tanta facilidad o incluso de explicarlo, está al principio del poema y es que una herida puede ser pequeña pero al cabo de un tiempo se vuelve muy grande, como una grieta en los muros de la casa.




Nota: Este poema forma parte de la antología colectiva elaborada por el alumnado de 4º ESO durante el curso 2014-2015. Nos sirvió de referente el libro colectivo Verso a Verso, obra de estudiantes del instituto nº 1 de Gijón

miércoles, 10 de junio de 2015

"Un terrorista: Él observa", de Wisława Szymborska


UN TERRORISTA: ÉL OBSERVA

La bomba explotará en el bar a las trece veinte.
Ahora apenas son las trece y dieciséis.
Algunos todavía tendrán tiempo de salir.
Otros de entrar.

El terrorista ya se ha situado al otro lado de la calle.
Esa distancia lo protege de cualquier mal
y se ve como en el cine:

Una mujer con una cazadora amarilla: ella entra.
Un hombre con unas gafas oscuras: él sale.
Unos chicos con vaqueros: ellos están hablando.
Trece diecisiete y cuatro segundos.
Ese más bajo tiene suerte y sube a una moto,
y ese más alto entra.

Trece diecisiete y cuarenta segundos.
Una niña: ella va andando con una cinta verde en el pelo.
Sólo que de repente ese autobús la tapa.

Trece dieciocho.
Ya no está la niña.
Habrá sido tan tonta como para entrar, o no.
Eso ya se verá cuando vayan sacando.

Trece diecinueve.
Y ahora como que no entra nadie.
En vez de entrar aún hay un gordo calvo que sale.
Pero parece que busca algo en sus bolsillos y
a las trece veinte menos diez segundos
vuelve a buscar sus miserables guantes.

Son las trece veinte.
Qué lento pasa el tiempo.
Parece que ya.
Todavía no.
Sí, ahora.
Una bomba: la bomba explota.




Wisława Szymborska fue una poeta y escritora nacida en 1923 en Kórnik, ciudad situada al oeste de Polonia. En 1931 se trasladó a Cracovia. Allí estudió Lengua y Literatura Polaca y Sociología; no obstante, por motivos económicos, se vio obligada a abandonar los estudios. Desde muy joven se dedicó a la literatura publicando poesías en periódicos y revistas. Algunas de sus obras son Llamando al Yeti (1957), Fin y principio (1993)  o Aquí (2009), entre otras.

Entre los numerosos premios que ha obtenido se encuentra Premio Ciudad de Cracovia de Literatura (1954), Premio Goethe (1991), Premio Herder (1995) y, el más destacado, Premio Nobel de Literatura (1996).

Falleció en Cracovia, el 1 de febrero de 2012.




Un par de años después, he vuelto a leer el poema de Wislawa Szymborska “Contribución a la estadística”. Dos versos me hicieron falta para recordar la primera vez que lo oí allá por 2013, quizás. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo pero lo es aún más el hecho de que, con la renovación constante del lenguaje, el  poema siga siendo fácil de entender. Esto fue lo que me motivó a querer buscar más sobre ella. 

En las páginas que investigaba, cada poema me gustaba más que el anterior: “La habitación del suicida”, “Las tres palabras más extrañas”, “Un gato en un piso vacío”… Entonces fue cuando encontré “Un terrorista: Él observa.” 

Mi atención fue captada desde el primer verso de ese poema. A medida que iba avanzando, una proyección casi cinematográfica se iba formando en mi mente. Los enunciados que citaban la hora creaban una congoja, una aflicción en mi interior. Posteriormente, mencionó a la niña. Hasta ahora me pregunto qué habrá pasado con ella. 

Casi al final, unos cuantos versos aluden a aquel hombre gordo y calvo. Estuve a punto de gritarle que no volviera al bar. Fue entonces cuando se paró el tiempo en mi mente y la bomba explotó. En ese momento, experimenté una sensación vacía. No sabía lo que había ocurrido ni quería saberlo porque, en mi opinión, las sensaciones están para sentirlas, no merecen ser explicadas y menos cuando el efecto es provocado por un poema tan delicado y estremecedor como lo es “Un terrorista: Él observa.”.

Dayana C. 4º ESO B

Nota: Este poema forma parte de la antología colectiva elaborada por el alumnado de 4º ESO durante el curso 2014-2015. Nos sirvió de referente el libro colectivo Verso a Verso, obra de estudiantes del instituto nº 1 de Gijón.

"Leyendo", de Miguel Hernández


LEYENDO

Un ciprés: a él junto, leo.
(El sol se va acortando poco
a poco su fulgor loco.
Preludia un ave un gorgeo).

Me acuesto en la hierba. Leo.
(Es el poniente de hoguera:
contra él una palmera
tiene un débil cabeceo).

Echo el ojo al hato. Leo.
(Da el sol un golpe mayúsculo
a una montaña... Crepúsculo.
Se oye de un agua el chorreo).

Me pongo sentado. Leo.
(La muriente luz se enjambia
fingiendo una gran Alhambra
de mármol cristaloideo).

(Trunca el ave su gorgeo.
Por el oriente descuella
la noche. ¿Nace una estrella?)
No quedan luces... No leo.


Miguel Hernández fue un poeta perteneciente a la generación del 27 que nació en Orihuela en 1910 y murió en Alicante en 1942, a la temprana edad de 32 años, cuando permanecía encarcelado durante el período de la postguerra. Su padre era pastor de cabras, y Miguel compaginaba el cuidado del rebaño con la lectura de poesía así como con la composición de sus primeros versos cuando era adolescente. Solo pudo ir al colegio desde los 8 hasta los 14 años (ya que su padre le necesitaba para trabajar con el ganado) y los poetas que normalmente leía eran Rubén Darío y San Juan de la Cruz.


He elegido este autor, Miguel Hernández, porque era uno de los preferidos de mi abuelo. De pequeña, cada fin de semana cuando le visitaba nos sentábamos todos a la lumbre y él nos recitaba algunos de sus poemas (que, por cierto, se sabía de memoria a la perfección). Había varias poesías que nos contaba, pero he elegido “Leyendo” porque es la que más me gustaba, tenía algo que me llamaba enormemente la atención (aun hoy sigo sin saber qué es). A su vez, me recuerda a cuando mi abuelo y yo íbamos a un pinar cercano a su casa y me leía cuentos. Podíamos pasar horas y horas leyendo. Son dos de los muchos recuerdos que tengo de mi abuelo y que cada vez que los evoco, me sacan una sonrisa.

Marina S. 4º ESO B


Nota: Este poema forma parte de la antología colectiva elaborada por el alumnado de 4º ESO durante el curso 2014-2015. Nos sirvió de referente el libro colectivo Verso a Verso, obra de estudiantes del instituto nº 1 de Gijón.

martes, 9 de junio de 2015

"No verte", de Gerardo Diego




NO VERTE


Un día y otro día y otro día.
No verte.

Poderte ver, saber que andas tan cerca,
que es probable el milagro de la suerte.
No verte.

Y el corazón y el cálculo y la brújula,
fracasando los tres. No hay quien te acierte.
No verte.

Miércoles, jueves, viernes, no encontrarte,
no respirar, no ser, no merecerte.
No verte.

Desesperadamente amar, amarte
y volver a nacer para quererte.
No verte.

Sí, nacer cada día. Todo es nuevo.
Nueva eres tú, mi vida, tú, mi muerte.
No verte.

Andar a tientas (y era mediodía)
con temor infinito de romperte.
No verte.

Oír tu voz, oler tu aroma, sueños,
ay, espejismos que el desierto invierte.
No verte.

Pensar que tú me huyes, me deseas,
querrías encontrarte en mí, perderte.
No verte.

Dos barcos en la mar, ciegas las velas.
¿Se besarán mañana sus estelas?





Gerardo Diego fue un escritor español que formó parte de la Generación del 27. Nació en Santander el 3 de Octubre de 1896 y falleció en Madrid el 8 de Julio de 1987. Fue profesor de Lengua y Literatura en colegios de distintas ciudades, entre ellas Gijón y Soria. Su  trabajo como docente lo llevó por varias partes del mundo, poniéndolo al frente de conferencias y cursos. Por otro lado, incursionó en la crítica, no solo en el ámbito de las letras, sino también en la música y en el mundo de los toros. Fue autor de alrededor de cuatro docenas de libros, entre los que encontramos El romancero de la novia, Ángeles  de Compostela, La luna en el desierto, Cometa errante. Desde sus primeros años como escritor, fue galardonado con diversos premios, como el Nacional de Literatura, que recibió en dos ocasiones, el Ciudad de Barcelona y el Cervantes.



Este poema es uno de los más bonitos que he leído. Me  parece que cada verso esta escrito con mucho cariño y ternura. Es un poema que hace que te sientas identificado. Yo le encuentro un doble sentido a este poema. El primero y que habrán padecido muchas personas es el de estar enamorado de alguien y no poder decirle lo que sientes. En este caso el "no verte" sería sinónimo de no poder abrazarte, besarte... Estar mirando a la chica o al chico que te gusta y no poder mirarle a la cara. El otro sentido que encuentro a este poema es que después de una ruptura entre una pareja uno de los dos decide cambiar de aires y se va otro país. Los dos se echarán mutuamente de menos y sufrirán la imposibilidad de verse. También lo  oriento a que has perdido a una persona que querías mucho y ya no la tienes al lado y no puedes verla. Es un poema que se puede leer desde distintos puntos, pero todos coinciden en una misma cosa: el sufrimiento que sentimos ante la imposibilidad de ver a una persona a la cual tenemos mucho cariño. 


Ezequiel Matteo. 4º ESO C


Nota: Este poema forma parte de la antología colectiva elaborada por el alumnado de 4º ESO durante el curso 2014-2015. Nos sirvió de referente el libro colectivo Verso a Verso, obra de estudiantes del instituto nº 1 de Gijón.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Texto de la semana: Emilio Lledó

Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Humanidades 2015, nos alerta acerca del peligro de que nos roben el pensamiento con el secuestro del lenguaje:

"Si nos acostumbramos a ser inconformistas con las palabras, acabaremos siendo inconformistas con los hechos. Ambas actitudes son, sin embargo, formas de libertad. Y la libertad no admite conformismo alguno. Vivir, para los humanos, sobre todo en nuestros tiempos, ha sido siempre una sucesión de conformidades, de aceptaciones y sumisiones. Aceptamos el lenguaje; aceptamos, con él, sentidos, referencias y todo ese monótono universo de ecos que los medios de transmisión de imágenes, sonidos y letras codifican y propagan. Esta abundancia de comunicaciones ofrece, sin duda, una extraordinaria posibilidad de enriquecimiento, de amplitud y libertad; pero también, por los intereses políticos que las dominan y orientan, pueden hacer que la inteligencia resbale por significaciones y perspectivas, para embotarse y enajenarse. […]

Esa excesiva información que los medios de comunicación nos ofrecen, a través de sus distintos lenguajes, colabora, muchas veces, a encastillarnos en un reducto donde emergen nuestros miedos, nuestras alimentadas obsesiones; donde aparecen también los "imaginarios" con los que esos medios elaboran la sustancia de la realidad en los derroteros de intereses económicos: intereses de poder. Nunca ha sido más arrolladora la maquinaria para crear alienación, para aniquilar. Alienación quiso decir, en toda la historia del idealismo alemán, desde Guillermo de Humboldt, la disolución del vigor intelectual y sentimental de la cultura en un conglomerado de tensiones, obsesiones, ideas y realidades insustanciales que nos vacían y cosifican.

Nos convertimos así en pequeños bloques ideológicos o, mejor dicho, en insignificantes maquinarias a las que incorporamos, como si realmente fuesen estímulos mentales, una serie de estereotipos virtuales sin idealidad y libertad. Lenguajes falsos, pues, que nos llenan con la terrible lógica de la falsedad. Porque esa lógica se hace de los retazos que sostienen pasiones egoístas, soluciones incompletas a los problemas de la vida y de la sociedad. Una lógica de la incoherencia que, sin embargo, cohesionamos con los quebrados fragmentos de la "publicidad" política e ideológica que nos sirven, efectivamente, para la total enajenación. Todo esto nos conduce a un hecho fundamental de la sociedad de nuestros días. Los individuos que componen esa sociedad no pueden ser personas, seres autónomos y reales, si no tienen posibilidad de desarrollar su propio pensamiento por muy modesto que sea. Un pensamiento que sólo se nutre de libertad."

Podéis leer el texto íntegro aquí: "Necesidad de la literatura"

miércoles, 6 de mayo de 2015

Texto de la semana: "Distinto" (Juan Ramón Jiménez)


DISTINTO

 

Lo querían matar 
los iguales, 
porque era distinto. 

Si veis un pájaro distinto, 
tiradlo; 
si veis un monte distinto, 
caedlo; 
si veis un camino distinto, 
cortadlo; 
si veis una rosa distinta, 
deshojadla; 
si veis un río distinto, 
cegadlo... 
si veis un hombre distinto, 
matadlo. 

¿Y el sol y la luna 
dando en lo distinto? 
Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir 
distinto 
de lo distinto; 
lo que seas, que eres 
distinto 
(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre): 
si te descubren los iguales, 
huye a mí, 
ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto. 


Juan Ramón Jiménez
Una Colina Meridiana (1942-1950)


jueves, 23 de abril de 2015

Leer para salir del refugio, por Isaac Rosa

"Hace unos meses, justo antes de la campaña navideña, circuló en el mundo editorial la idea de que el libro era un “valor refugio”, ajeno a la caída del consumo. No sólo resiste bien, repetían editores y libreros como un mantra optimista: es que hasta le sienta bien la crisis, y a partir de ahí enumeraban razones relacionadas con su bajo precio en comparación con otros bienes de consumo, la satisfacción que provoca, la duración de ésta, etc. La idea era bonita, no lo nieguen: el libro convertido en un valor refugio, a prueba de recesión, resistente a todo.

Supongo que alguno siguió repitiéndolo semanas después, sepultado bajo el alud de devoluciones una vez pasadas las ventas navideñas.

Al margen de cuestiones económicas, la idea prendió con facilidad por la resonancia que sugería cuando la aplicábamos no ya al libro como producto, sino por extensión a la obra literaria: la atractiva imagen de la literatura como un refugio en tiempo de crisis, la lectura como algo a lo que agarrarnos cuando todo se desmorona, una tabla en medio del naufragio. Los propios editores hacían el mismo razonamiento extendido, y afirmaban que los ciudadanos, si veíamos reducido nuestro poder adquisitivo, prescindiríamos de otros bienes antes que de la lectura, pues seguiríamos necesitando leer, más aún en tiempos de turbulencia como éstos.

No dudo de que haya quien en efecto encuentre en la lectura un refugio, y en ese sentido la oferta editorial facilita salvaciones para todos los gustos: desde la pura evasión hasta la autoayuda, pasando por todo tipo de terapias, consuelos y anestésicos.

Parapetados tras un libro
La pregunta es otra: en el momento actual, con la que está cayendo y con los nubarrones que vemos en el horizonte, ¿es un refugio lo que necesitamos? ¿Queremos escondernos? ¿Y si en vez de un refugio quisiéramos una barricada? ¿Nos la daría también la literatura? ¿Servirían los libros como ladrillos para levantar el parapeto –y hasta para convertirlos en arma arrojadiza–, o sólo se sostienen como techo de un búnker?

viernes, 20 de marzo de 2015

Texto de la semana: José Hierro

                FE DE VIDA

      Sé que el invierno está aquí,
      detrás de esa puerta. Sé
      que si ahora saliese fuera
      lo hallaría todo muerto
      luchando por renacer.

      Sé que si busco una rama
      no la encontraré.
      Sé que si busco una mano
      que me salve del olvido
      no la encontraré.
      Sé que si busco al que fui
      no lo encontraré.

      Pero estoy aquí. Me muevo,
      vivo. Me llamo José
      Hierro. Alegría (Alegría
      que está caída a mis pies).
      Nada en orden. Todo roto,
      a punto de ya no ser.

      Pero toco la alegría,
      porque aunque todo esté muerto
      yo aún estoy vivo y lo sé.

      (Antología poética. Alianza, 1999)


  José Hierro retratado por Fernando Calderón

miércoles, 4 de marzo de 2015

Texto de la semana: Joseph Conrad

"El artista [...] apela a nuestra capacidad de deleite y de asombro, a la sensación de misterio que rodea a nuestras vidas, a nuestro sentido de compasión, y belleza, y dolor; al sentimiento latente de hermandad con toda la creación… y a la sutil pero invencible convicción de solidaridad que teje en uno solo la soledad de innumerables corazones; a la solidaridad en los sueños, el gozo, el dolor, las aspiraciones, las ilusiones, la esperanza, el miedo, que unen a los hombres entre ellos, que unen a la humanidad: a los muertos con los vivos y a los vivos con los que no han nacido aún. [...]

Mi tarea, la que trato de llevar a cabo, es –mediante el poder de la palabra escrita– hacerles oír, hacerles sentir; es, antes que todo, hacerles ver. Es eso, y no otra cosa; y es todo. Si lo logro, encontrarán allí lo que ustedes se merecen: exaltación, consuelo, miedo, encanto –todo lo que reclaman– y, quizás, también ese atisbo de verdad que se habían olvidado de pedir. Arrebatar del implacable correr del tiempo, en un momento de valentía, una pasajera fase de la vida es apenas el comienzo de la tarea. Enfrentada con sentimiento y con fe, la tarea consiste en exhibir ante los ojos de todos, sin dudar y sin miedo, el fragmento de vida rescatado bajo la luz de un momento de honestidad. Es mostrar su vibración, su color, su forma; y por medio de su movimiento, su forma y su color, revelar la sustancia de su verdad, desvelar su secreto inspirador: el esfuerzo y la pasión en el corazón de cada convincente momento. En un esfuerzo empecinado como ese –si uno lo merece y es afortunado– tal vez uno pueda alcanzar una sinceridad tan transparente que por fin la visión de remordimiento o piedad, de terror o gracia, expuesta despertará en el corazón de quienes la contemplan ese sentimiento de irresistible solidaridad; de la solidaridad en el origen misterioso, en el trabajo, en el gozo, en la esperanza, en el incierto destino que une a los hombres entre ellos, y a toda la humanidad al mundo invisible.

Joseph Conrad,  Prefacio a The Nigger of the “Narcissus”  (1898). Traducción de Martín F. Yriart



viernes, 27 de febrero de 2015

Texto de la semana: Antonio Machado

El pasado día 22 de febrero conmemorábamos el aniversario de la muerte de Antonio Machado. En esta semana de movilizaciones estudiantiles no está de más recordar las palabras que Machado dedicaba a los más jóvenes por boca de su apócrifo, Juan de Mairena:

“La política, señores -sigue hablando Mairena-, es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros. Sólo me atrevo a aconsejaros que la hagáis a cara descubierta; en el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa; por ejemplo: de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes, por lo menos, como la política, y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos.

    Y a quien os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos. Hay movimientos politicos que tienen su punto de arranque en una justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria. Esta política, vista desde el barullo juvenil, puede parecer demasiado revolucionaria, siendo, en el fondo, perfectamente conservadora. Hasta las madres -¿hay algo más conservador que una madre?- pudieran aconsejarla con estas o parecidas palabras: “Toma el volante, niño, porque estoy viendo que tu papá nos va a estrellar a todos -de una vez- en la cuneta del camino”.

Antonio Machado. Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Hacia el 14 de febrero

Inevitablemente, los días previos al 14 de febrero llenan  las redes, las revistas y los escaparates de mensajes de amor. Entre el lirismo de los poetas y el consumismo que alienta en los anuncios publicitarios hay a menudo todo un abismo, aunque a veces no nos convenzan los modelos amorosos que ni unos ni otros proponen...

Esta semana queremos compartir con vosotros algunas muestras de arte urbano que han llamado nuestra atención, con la esperanza de que algunos de los artistas que tenemos en las aulas se animen a crear sus propios graffitis de temática amorosa... o no.




















miércoles, 28 de enero de 2015

Texto de la semana: Wislawa Szymborska


CONTRIBUCIÓN A LA ESTADÍSTICA


De cada cien personas,


las que todo lo saben mejor:
cincuenta y dos,

las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,

las prontas a ayudar,
siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,

las buenas siempre,
porque no pueden de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,

las dispuestas a admirar sin envidia:
dieciocho,

las que viven continuamente angustiadas
por algo o por alguien:
setenta y siete,

las capaces de ser felices:
como mucho, veintitantas,

las inofensivas de una en una,
pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,

las crueles
cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo
ni siquiera aproximadamente,

las sabias a posteriori:
no muchas más
que las sabias a priori,

las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta,
aunque quisiera equivocarme,

las encorvadas, doloridas
y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres,
tarde o temprano,

las dignas de compasión:
noventa y nueve,

las mortales:
cien de cien.
Cifra que por ahora no sufre ningún cambio.



(Traducción de Gerardo Beltrán)


miércoles, 21 de enero de 2015

Texto de la semana: Tesoro, de Manuel Vicent

Está amaneciendo. Es la hora de los pájaros. A los colegios e institutos llegan en bandadas niños y chavales cargados con sus mochilas. Ellos no lo saben, pero todos se dirigen a la isla del tesoro. Puede que ignoren dónde está ese mar y en qué consiste la travesía y qué clase de cofre repleto de monedas de oro les espera realmente. El patio del colegio se transforma, de repente, en un ruidoso embarcadero. Desde ese muelle lleno de mochilas cada alumno abordará su aula respectiva, que, si bien no lo parece, se trata de una nave lista para zarpar cada mañana. En el aula hay una pizarra encerada donde el profesor, que es el timonel de esta aventura, trazará todos los días el mapa de esa isla de la fortuna. Ciencias, matemáticas, historia, lengua, geografía: cada asignatura tiene un rumbo distinto y cada rumbo un enigma que habrá que descifrar. La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos. Muchos de estos niños y chavales tripulantes nunca avistarán las palmeras, unos por escasez de medios, otros por falta de esfuerzo o mala suerte, pero nadie les puede negar el derecho a arribar felizmente a la isla que señalaron los mapas como final de la travesía. Ese mar está infestado de piratas, que tienen su santuario en la caverna del Gobierno. Todas las medidas que un Gobierno adopte contra el derecho de los estudiantes a realizar sus sueños, recortes en la educación, privilegios de clase, fanatismo religioso, serán equivalentes a las acciones brutales de aquellos corsarios que asaltaban las rutas de los navegantes intrépidos, los expoliaban y luego los arrojaban al mar. De aquellos pequeños expedicionarios que embarcaron hacia la isla del tesoro solo los más afortunados llegarán a buen término. Algunos soñarán con cambiar el mundo, otros se conformarán con llevar una vida a ras de la existencia. Cuando recién desembarcados pregunten dónde se halla el cofre del tesoro, el timonel les dirá: estaba ya en la mochila que cargabais al llegar por primera vez al colegio. El tesoro es todo lo que habéis aprendido, los libros que habéis leído, la cultura que hayáis adquirido. Ese tesoro, que lleváis con vosotros, no será detectado por ningún escáner, cruzará libremente todas las aduanas y fronteras, y tampoco ningún pirata os lo podrá nunca arrebatar.



martes, 16 de diciembre de 2014

Texto de la semana: Antonio Gamoneda



CAIGO SOBRE UNAS MANOS

Cuando no sabía
aún que yo vivía en unas manos,
ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón.

Yo sentía que la noche era dulce
como una leche silenciosa. Y grande.
Mucho más grande que mi vida.
Madre:
era tus manos y la noche juntas.
Por eso aquella oscuridad me amaba.

No lo recuerdo pero está conmigo.
Donde yo existo más, en lo olvidado,
están las manos y la noche.
A veces,
cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra
y ya no puedo más y está vacío
el mundo, alguna vez, sube el olvido
aún al corazón.
Y me arrodillo
a respirar sobre tus manos.
Bajo
y tú escondes mi rostro; y soy pequeño;
y tus manos son grandes; y la noche
viene otra vez, viene otra vez.
Descanso
de ser hombre, descanso de ser hombre.

                                   Antonio Gamoneda


martes, 2 de diciembre de 2014

Juan Goytisolo, Premio Cervantes 2014

EL SILENCIO ES COMPLICIDAD

"La indiferencia a cuanto ocurre en las avanzadillas de la Casa Común Europea por parte de unas sociedades adormecidas o anestesiadas por el credo neoliberal del sacrificarse hoy mediante severos ajustes y recortes sociales que conducirán, proclama, a la futura recuperación y abundancia (¡siempre la misma canción!) no es fruto del desconocimiento como lo era aún hace un par de décadas: ahora todo se ve en directo y nadie puede alegar ignorancia. El silencio es complicidad.



La indignación me sobrecoge: es la de la impotencia ante estas imágenes reiteradas que abruman la conciencia de un ciudadano recluido entre papeles y libros. Hace 20 o 30 años podía acudir a testimoniar de los dramas que me acuciaban en Sarajevo, Palestina, Chechenia o Argelia. Ahora la vejez me lo impide y contemplo lo que discurre en la pantalla con un amargo reproche al mundo y a mí mismo. Los candidatos a inmigrantes subsaharianos desfilan ante mis ojos revestidos de una agreste belleza moral. ¿Puede una persona ser ilegal, me pregunto, por nacer donde ha nacido? Los que trabajan clandestinamente en España lo hacen en condiciones de precariedad porque hay empresas que se valen de su desamparo para enriquecerse al margen de la legalidad. La próspera economía sumergida vive de esa vulnerabilidad. La naturaleza tiene horror al vacío y el trabajo que rehúsan los ciudadanos de Schengen será ocupado por quienes arriesgan su vida para subsistir y ayudar a sus familias. Al acecho del gran salto en los bosques vecinos de la verja o aupados en ella encarnan el derecho elemental a la vida, el pan y la libertad."





Lee el artículo completo: La fuerza del hambre (El País, 3 de mayo de 2014).

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Texto de la semana: "Noviembre"

      
         NOVIEMBRE

Las vidas que se enredan con tu vida,
sin principio ni fin: gente que cruza
las calles de tu alma y que sonríe,
que se sienta a tu lado, que entrecruza
palabras, casi nunca de amor, gestos banales,
un día y otro día, años tal vez,
en una ficción de eternidad; las gentes
y las calles, ese rincón de tantas tardes
en un café, los amigos de entonces,
los de ahora, que tan lejos te miran,
los nombres como llaves que no abren
ninguna cerradura, alguna vez los vuelves
a pronunciar en sueños, gente
que ha doblado una esquina y que regresa
o no regresa nunca o trae en la mano
extrañas flores de un jardín remoto,
las vidas que entretejen en tu vida
sus cintas de colores: el azul de unos ojos,
las manos que tuviste entre las tuyas,
palabras de una noche susurrada,
desconocidas vidas que han seguido su vida
lejos de ti, y en ti, hasta que un día
-se casó, ha muerto, nos vemos a menudo-
te das cuenta de que fueron sólo
anónima ceniza que esparce y desordena
sobre el mar de tus días
el impaciente viento de noviembre. 

                 José Luis García Martín 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Texto de la semana: "Luz que nunca se extingue", de Eloy Sánchez Rosillo

Gracias al blog de la asociación Entrelibros llega a nosotros este precioso poema de Eloy Sánchez Rosillo:

Te equivocas, sin duda. Alguna vez alcanzan
tus manos el milagro;
en medio de los días que idénticos transcurren,
tu indigencia, de pronto, toca un fulgor que vale
más que el oro más puro:
con plenitud respira tu pecho el raro don
de la felicidad. Y bien quisieras
que nunca se apagara la intensidad que vives.
Después, cuando parece que todo se ha cumplido,
te entregas, cabizbajo, a la añoranza
del breve resplandor maravilloso
que hizo hermosa tu vida y sortilegio el mundo.

Tu error está en creer que la luz se termina.
Al cabo de los años he llegado a saber
que en la naturaleza del milagro
se funden lo fugaz y lo perenne.
Tras su apariencia efímera,
el relámpago sigue viviendo en quien lo vio.
Porque su luz transforma y ya no eres
el hombre aquel que fuiste antes de que en tus ojos,
de que en el fondo oscuro de tu ser fulgurase.

No, la luz no se acaba, si de verdad fue tuya.
Jamás se extingue. Está ocurriendo siempre.
Mira dentro de ti,
con esperanza, sin melancolía.
No conoce la muerte la luz del corazón.
Contigo vivirá mientras tú seas:
no en el recuerdo, sino en tu presente,
en el día continuo del sueño de tu vida.